Rabin Ajaw: Entre la memoria, el folklore y la dignidad de los pueblos

 

Chi oxlajbaqtun kablajtun olajwinäq-lajuj, 6 Tz’i’, Rukaj Rajaw Aq’a’, 8 Ibotam

13.0.12:15-10, 6 Ok 8 Mol, Chi Iximulew – Guatemala

Por Mayajaw Balam Upun Sipac, colectivo Maya’ taq Molaj*

En un contexto de colonización, exclusión y marginación, también se nos imponen eventos de elección de reinas. Los títulos, los criterios de elección y descalificación son desconocidos para nuestra historia, cultura y cosmovisión.

Por ello, mucho se ha dicho sobre la elección de Rabin Ajaw. Unos a favor y otros en contra. Pero igual, hay que respetar la libre emisión del pensamiento porque cada cabeza es un mundo y todas las ideas son válidas. Les comparto mis memorias, interpretación y reflexión sobre el certamen.

Testimonio desde mi juventud y la memoria local

En la década de 1960, en mi natal Pa Su’m, municipio Kaqchikel de Chimaltenango, no se elegía reina indígena. Sólo la población ladina lo hacía, este grupo ejercía el poder municipal, investía a su reina en el contexto de feria patronal.

La juventud Kaqchikel ante el racismo y la exclusión

De ahí surgió la idea de algunos hermanos ante la pregunta ¿Por qué no organizamos nosotros también la elección de nuestra reina indígena? Argumentaron que las mujeres Kaqchikel también tienen el derecho de ser electas. La elección de reinas indígenas fueron los primeros actos políticos del Movimiento Maya’, ya hace más de medio siglo. Debemos escuchar más testimonios de y desde otros colectivos, municipios y comunidades lingüísticas, porque compartimos una historia similar en estas luchas que atañe a todo el Pueblo Maya’.

Origen del Certamen de Rabin Ajaw

En Cobán se celebra desde hace 57 años, juntamente con la fundación de la ciudad a finales de julio. En 1968, se realizó un concurso de belleza en el que se coronó a la ganadora con el título de India Bonita Cobanera. En 1969, el profesor Marco Aurelio Alonso creó el festival de belleza indígena y elección de Rabin Ajaw (Hija del Rey); pero separado de la conmemoración de la fundación de la ciudad colonial atribuida a Carlos V.

La actividad de Rabin Ajaw se volvió una tradición de celebración anual. Se convirtió en un espacio para mostrar el esplendor de la cultura Maya’. La fama de la actividad traspasó nuestras fronteras y empezó a ser admirada por propios y extraños. Se convirtió en atracción turística y resultó beneficioso para los dueños de hoteles y restaurantes de Cobán; y alguito para los que venden arte local (‘artesanía’) para apoyar su economía de subsistencia.

Maltrato racista hacia las participantes

Por supuesto, no todo ha sido perfecto. Se han denunciado malas atenciones y problemas de logística. Imagínense dónde hospedar y alimentar a veintenas de señoritas y sus comitivas. Seguramente esto ha sido un serio problema. Muchas veces, las participantes no reciben una asignación monetaria y viajan con el esfuerzo de su familia. A pesar de que la municipalidad tiene un rubro para apoyar la cultura.

Fraude y espectáculo de fachada

Desde su inicio, en la elección de Rabin Ajaw las participantes se han quejado de los maltratos racistas, la falta de respeto a ellas y su comitiva. También hay otros vicios, como el sucedido en 1982, cuando se coronó a una señorita sin ser la reina municipal. La noticia sorprendió a su localidad. La Rabin Ajaw únicamente era estudiante del colegio Coactemalan, de turismo y hotelería. Al ser una época de violencia política, no se supo mucho de este hecho.

Por otro lado, en la elección de Rabin Ajaw de 1997, se prohibió a las asistentes danzar y expresar un discurso. Cuando externaron su desacuerdo les dijeron que estaban ante las cámaras y que sólo era un espectáculo. Las obligaron a seguir participando, sabiéndose, desde el principio del proceso, que la ganadora sería la representante de San Juan Sacatepéquez, así que la elección ya había sido pactada. Esto se supo, por uno de los miembros del jurado calificador que se sintió utilizado y muy indignado.

Espacio de resistencia, denuncia y demanda

En 1978, Fidelina Tux Chub, reina Q’eqchi’ de Carchá, en su discurso denunció el racismo, la discriminación y la masacre de Panzós cometida ese año; su atrevimiento le costó la expulsión del evento.

En 2001, Manuela Pol Algua, representativa K’iche’ del municipio de Santo Tomás Chiché, Quiché, fue electa como Rabin Ajaw, pero alzó la voz para denunciar las malas atenciones, los maltratos palpables y simbólicos, ya que no fueron tratadas con respeto, como lo merecen las mujeres de los Pueblos Indígenas. Su nombre no aparece en el libro de registro.

Muy a pesar de los agravios, también se debe reconocer que la elección de reina es un espacio para enaltecer la cultura Maya’ para revitalizar los idiomas, para lucir y difundir el significado cosmogónico de la vestimenta; así como para mostrar ante el mundo el orgullo de identidad. Es un espacio para denunciar los atropellos que recibe constantemente el Pueblo Maya’. Es un espacio donde las señoritas Maya’ se lucen y demuestran su valor denunciando las injusticias que sufren los Pueblos Originarios.

Cuando decimos que es un evento folklórico de nuestra cultura Maya’, pierde sentido, porque folklor es un conjunto de costumbres, creencias, artes, canciones, y otras cosas semejantes de carácter tradicional y popular. Nosotros le damos el sentido político, como sana firmeza, reafirmando nuestro pasado baqtunario en la actualidad.

Todos los pueblos tienen folklor, danzas, cantos, música, y costumbres. No es nada malo. En nosotros queda si valoramos y vivimos nuestra cultura con dignidad.

Unidad en vez de descalificación

Cuando decimos que exaltan nuestra cultura y no se reconocen nuestros derechos políticos y económicos, no tiene sentido, porque los organizadores del certamen no tienen la facultad de resolver nuestros problemas. El derecho se toma, se ejerce y no se pide. Cuando nosotros como Pueblo Maya’ estemos claros de nuestros derechos, nos unamos y miremos todos hacia la misma dirección, será fácil.

No caigamos en la trampa de ser divididos por los partidos políticos y las religiones. Evitemos ser responsables de nuestra propia ruina. Fortalezcamos la unidad analizando la situación actual. Evitemos señalar y criticar a cualquier hermano Maya’ que hace algo, que tome la iniciativa o que llegue a ocupar un puesto en el Gobierno. Señalar o criticar los errores es bueno, pero con fundamento; porque a veces señalamos sólo por el hecho que un qawinaq logró llegar a ocupar un puesto.

Mientras que a los kaxlan winäq no los criticamos, como que asumimos que ellos son los que deben estar allí y aunque roben. Mientras que a los qawinaq, aunque no haya evidencias de que hayan hecho algo malo, los lapidamos. Por esta razón, en vez de criticar, apoyemos a nuestros hermanos Maya’ Luis Pacheco y Héctor Chaclán detenidos el 23 de abril de 2025.

Cada cosa en su lugar. Los derechos económicos, políticos, culturales y espirituales que nos ha negado el sistema los debemos pelear, pero cada uno donde corresponde, unidos y con claridad de objetivos.

En la parte cultural, el Festival de Rabin Ajaw ha contribuido en algo para el fortalecimiento de la identidad. Me he dado cuenta de que muchos qawinaq han retomado, reafirmado y fortalecido su identidad cultural al apreciar la belleza de las señoritas luciendo su vestimenta original junto con sus mensajes, reflexiones, denuncias y demandas que comparten.

*Kaqchikel Maya’ winäq, licenciado en Pedagogía, Ajq’ij, de Patzún, Chimaltenango.